martes, 22 de junio de 2010

Portugal 7 - Corea del Norte 0

Portugalazo: CR7... a 0

Cristiano Ronaldo (con una asistencia, un gol, y un par de fantasías inofensivas) volvió a convertir con su selección tras un año y medio de sequía, y Portugal armó un festival de goles contra Corea del Norte. Con un empate en el cierre ante Brasil, se mete en los octavos del Mundial.


Con ojos de pantera, de Pantera mozambiqueña, el gran Eusebio –de 68 años- vivía su dejá vú personal, su flashback. Esta vez, no debió sufrir tanto como aquella recordada tarde en Goodison Park, el estadio del Everton inglés. En aquel partido eliminatorio de los Cuartos de Final, en el Mundial 66, había arrancado mal para Portugal: Corea del Norte le había asestado un 3-0 en los primeros 24 minutos pero el africano moreno de Maputo, capital de la –por entonces- colonia portuguesa, colaboró con cuatro goles para dar vuelta la historia y llevar el duelo a un 5-3 para los lusos.


Esta vez, no transpiró tanto Eusebio, segundo goleador en la historia de su selección (41, detrás de Pauleta, aunque con el mejor promedio de gol por partido: 0,64) desde el cálido palco del vecino Green Point Stadium de Ciudad del Cabo. De repente, más allá de las historias de ayer y hoy, y de una pelota que no se mancha, de repente el foco de atención claramente se había trocado más allá de los rivales de turno. Si acá nos preguntábamos por qué el Messi del Barcelona poco tenía que ver con la Pulga de Selección, lo mismo podría decirse de la gran estrella del marketing. ¿Por qué Cristiano Ronaldo no es el mismo Cristiano Ronaldo del Real Madrid? Y la cuestión pasa más allá del número de su camiseta. En España, es 9; en su país, es 7. Un retroceso.


Todas las fichas estaban puestas en él. En él en cancha, no en una publicidad, en un set de TV. En el debut frente a Costa de Marfil, en ese pobre 0-0, apenas si la había tocado. Por eso, afloraron las estadísticas. Sólo 22 goles en 73 juegos precedían este juego ante una Corea del Norte, ya sin héroes, como en Inglaterra, 105° en el ranking Fifa. El último grito lo había pegado el 11 de febrero de 2009, de penal, en un amistoso contra Finlandia. En partidos por los puntos, había que irse hasta el 11 de junio de 2008, por la Eurocopa, frente a la República Checa. Hasta que… Apareció. Bah, como siempre, se dejó ver.


Costó. Se sabía, desde el vamos, quién iba de punto y quién de banca. Pero que había que demostrarlo. Era, si se quería, un clasiquito: el ícono del capitalismo deportivo contra la única selección comunista del Mundial. A los 2’, el delantero del shampoo y la voz graciosa, probó al arco por primera vez al pobrecito de Myong Guk. Cancha mojada. Cualquier cosa podía pasar. Y pasó. Corea del Norte, quien tuvo un escaso 28% de posesión del balón frente a Brasil (1-2), empezó a animarse al arco. El área no la pisaba aunque, con la media distancia, preocupaba a una selección que sólo había recibido dos goles en los últimos diez partidos y que llevaba un 78,3% de juegos con el arco invicto desde la llegada de Queiroz. En ataque, la historia era distinta. Myong Guk, con una pésima salida, mostró las uñas: Carvalho, de cabeza, le rompió el palo. Igual, fueron casi 20 minutos de avance coreano más allá del Paralelo 38 que se detuvieron recién a los 28’ con el 1-0 portugués: gran pase de Tiago en cortada para Raúl Meireles, del Porto, quien definió bajo y cruzado. Y ahí se acabó un partido que recién había comenzado.



A partir de ahí, Portugal debía abrir más el arco para favorecerse –pensando en una eventual derrota ante Brasil y en la diferencia de gol con respecto a Costa de Marfil, su virtual competidor por la también virtual segunda plaza hacia octavos-. Y algo más: darle de comer a Cristiano Ronaldo, que lo más interesante que había hecho hasta el momento era haber entonado el himno después de mucho tiempo… Tanto que, con el partido liquidado, Queiroz hizo los tres cambios pero lo dejó en cancha. A esa altura, a los 77’, el juego ya estaba 4-0 (gracias a Simao, el cabezazo de Almeida y el gol de Tiago, tras una buena asistencia en forma de centro desde la izquierda de CR7). Pero se quedó. Calladito. Y mojó Liedson, quien había entrado tres minutos después. Y se animaba Veloso, otro ingresado. Y Cristiano Ronaldo… Hasta que rompió el maleficio. A los 41’55” del segundo tiempo, tras un robo en la salida de la pobre defensa coreana –que no será llevada a un documental, como lo hizo el británico Dan Gordon en 2002 con El Partido de sus Vidas tras el golpe del 66- del propio Liedson, la pelota le quedó a Cristiano Ronaldo a media altura, a la altura de la medialuna. Se tuvo que agachar para matarla. La bocha le quedó en la nuca y así la llevó. Hizo uno, dos, tres pasos, y definió sin gritar el gol pero con una sonrisa que Mourinho, desde Madrid, seguro agradeció.


Eusebio, con suerte, vio el séptimo gol, el cabezazo de Tiago después del centro de Coentrao. A pocos ya importaba. Desde el 8-0 de Alemania contra Arabia Saudita en el 2002 que nadie estaba tan on fire con el arco de enfrente. No, nada importaba. Ganó Portugal. Porque se dio cuenta que puede meter miedo sin depender de un buen vendedor de shampoo. Buen jugador, sí. Pero vendedor de ilusiones al fin…

lunes, 21 de junio de 2010

Brasil 3 - Costa de Marfil 1

Brasil se metió sin sufrir en los octavos de final


Con dos goles de Luis Fabiano -el segundo tan bello como polémico- y otro de Elano, el conjunto de Dunga superó 3-1 a Costa de Marfil y logró el pase a la siguiente ronda del Mundial. Kaká se fue expulsado y Drogba descontó para los africanos.


Se presumía como un partido difícil en este mal llamado “grupo de la muerte”, pero Brasil liquidó a Costa de Marfil sin despeinarse, sin poner cuarta y sin sufrir. ¿Brilló? Sólo por momentos, pero fue contundente, efectivo e inteligente para dejar atrás a un rival tímido, que le tuvo demasiado respeto y que jugó con el freno de mano puesto. Fue 3-1 y la verdeamarela está en octavos.


Muy poco hicieron ambos en la primera parte. El conjunto africano se paró bien adelante para buscar los tres puntos, pero los sudamericanos avisaron al minuto con una contra y un disparo de Robinho que se fue cerca del travesaño. La iniciativa la tuvieron los dirigidos por Eriksson, aunque desde el comienzo mostraron lentitud, tibieza y poca imaginación para quebrar al rival.
Por eso el equipo de Dunga se sintió cómodo y espero bien parado atrás para aprovechar la velocidad de sus laterales en las contras y la picardía de sus atacantes. Justamente, en una maniobra asilada se abrió el marcador. A los 24, Luis Fabiano tiró un taco fuera del área para Kaká, este se la devolvió y el delantero de Sevilla le reventó el arco a Barry.



Con el resultado a favor, los brasileños manejaron la pelota y la hicieron correr sin crear jugadas de peligro, mientras que los marfileños, cuando la tuvieron, no lograron complicar a Lucio y compañía y se quedaron en pases intrascendentes -Drogba pasó desapercibido-. Como a lo largo del ciclo de Dunga, Brasil no se sonrojó a la hora de meter gente atrás.



Costa de Marfil no reaccionó en el arranque del complemento y Brasil lo liquidó a los 5 minutos con uno de los goles más lindos y más polémicos del Mundial. Luis Fabiano saltó a pelear una pelota y la bajó con la mano, encaró, tiró dos sombreros fabulosos, la volvió a acomodar con el brazo izquierdo y clavó el 2-0 con un potente zurdazo.



Los Elefantes volvieron a arrimarse sobre el arco brasileño y avisó con un cabezazo de Drogba que se fue muy cerca. Pero los sudamericanos nunca se desacomodaron, comenzaron a tocar y encontraron su mejor momento de fútbol en el torneo. A los 16, Kaká le quemó las manos a Barry y en la siguiente, el volante de Real Madrid tiró el centro atrás y Elano sólo la tuvo que empujar.


Con el 3-0, Brasil comenzó a tocar, tiró lujos y se cansó de recibir patadas. Elano tuvo que dejar la cancha rengueando por un tremendo planchazo de Keita, que el árbitro francés Stephane Lannoy no observó. Bastos también fue víctima de una descalificadora infracción, pero el juez volvió a equivocarse. La frutilla del postre: expulsó a Kaká por un topetazo.


Antes, a los 34, cuando parecía que los africanos habían bajado los brazos, llegó un centro desde la izquierda, la defensa brasileña salió mal y Drogba, absolutamente solo, descontó de cabeza. Pero la historia estaba escrita. Brasil pasó a octavos sin sufrir. Para los vecinos no hubo grupo de la muerte.

domingo, 20 de junio de 2010

Italia 1 - Nueva Zelanda 1

Para Italia, all black

Nueva Zelanda, con orden y poquito más, desnudó todas las limitaciones del campeón del mundo. La Azzurra empató con un penal fino, después de que los Kiwis se pusieran arriba con un gol casi calcado al quele había metido Paraguay. Los números aún le dan para pasar; el fútbol, no.

Mamma mía… Cuantos más partidos pasan, menos dudas quedan. ¿Nadie tiene algo para tentar al destino? Esta Italia pobretona, mecanizada en sus intentos (unos 25 centros, casi todos al primer palo), con escasa lucidez, no hace otra cosa que potenciar rendimientos como el de la Selección argentina. Esta Italia, tenue, no sólo cumple con su historia de jugar mal en la fase de grupos. Ahora rompe otro concepto que arrastra desde décadas, hasta siglos: defiende pésimo. Esta Italia, así y todo, está a un triunfo de clasificarse a los octavos de final. Incluso, podría pasar si sólo empata ante Eslovaquia y Paraguay le da una mano con un triunfo ante Nueva Zelanda. ¿Forza Italia o siamo fuori?


Los All White vieron el video del choque entre tanos y paraguayos. Lippi, parece, no. Y Cannavaro, menos. Centro desde la misma posición desde la que Aureliano Torres había ejecutado el tiro libre. Esta vez, le pegó Elliot, de derecha. La bola cayó en el segundo palo, como en el estreno. Cannavaro volvió a fallar, replay de su siesta ante Alcaraz, ahora al marcar a Smeltz. Gol. Un desvío imperceptible de no ser por, al menos, seis repeticiones de TV, indicaba que Reid había rozado la pelota con tres pelitos. Un offside tan, pero tan fino, como el penal con el que la Azzurra llegó al empate un ratito después: Smith agarró la camiseta de De Rossi en un centro, giró, la soltó y el volante cayó. Iaquinta lo cambió por el empate.


Lippi buscó con tres delanteros y dejó la gestación en los hombros de Camoranesi. Aunque el argentino fue, lejos, de lo mejor de su equipo, el resto jamás encontró su sintonía. Cuando al fin se elegía para atacar el intento de un pase vertical, entre un central y un lateral rival, los puntas no se perfilaban sino que recibían de espaldas. Y si la bola iba hacia la banda, para mandar el centro, volvía rápido, devuelta por el primer defensor escalonado.



Así y todo, Italia pudo ganarlo con un derechazo de Montolivo que dio en el palo o con una bomba de Camoranesi que tapó el arquero. Pero ojo, Wood demostró que no era ningún madera y, luego de hacerle un sombrerito a Cannavaro (por las dudas, hace rato que anunció que será su última Copa del Mundo) y meter un zurdazo cruzado que se fue por un cachito así.




Hubiera sido un castigo demasiado grande para Italia, es cierto. Ya bastante tiene con cómo juega…

Paraguay 2 - Eslovaquia 0

A la Vera de octavos...

Feliz día, Tata. Paraguay le ganó con justicia 2-0 a Eslovaquia y crecieron sus chances de clasificar. Martino puso a sus panzers en ataque pero los goles llegaron gracias a sus volantes: Enrique Vera fue la figura. Pensar que se probó en Argentina, le dicen Rambert por Pascualito, y estuvo a punto de jugar para Ecuador...

Que Lucas Barrios, que Néstor Ortigoza, que Jonathan Santana. Que el Gerardo Martino, del otro lado de la línea. Que tantos guaraníes que juegan y que jugaron en nuestro fútbol. Que… Ser argentino, ser paraguayo, ser representativo de una camiseta, ser querido por una tribuna, por otra, más allá de las banderas y de las banderías, hoy por hoy, tiene sus cosas. Y por suerte para el pueblo paraguayo, más allá de partidas de nacimiento, hay cuestiones de sangre que le juegan a favor. Por eso, sin dudas, su selección está donde está más allá del handicap forzado que debió entregar hace un par de meses por el ataque a Salvador Cabañas, su gran figura. Así y todo, el Tata, quien ya mostró su pasta en las Eliminatorias, se las arregló para hacer una gran mixtura en su tropa. Y aunó fuerzas. Les dio sentido de pertenencia. Les hizo cantar un himno en la misma dirección. Bajo una misma letra. Y afinando. Siempre afinando.

En el debut, claro, habían patinado. El 1-0 parcial frente a Italia, más allá de un juego pobretón para la vista, le cerraba hasta la salida en falso de Justo Villar y el empate de De Rossi. Esta vez, contra los eslovacos, pensó en otra cosa, en otra propuesta: sus tres panzers adelante, Lucas Barrios, Roque Santa Cruz y Nelson Haedo Valdez. Sin embargo, si Paraguay se acomodó bien arriba en la tabla del grupo F, si supo justificar el 2-0 en la tardecita templada de Bloemfontein, fue gracias a sus volantes. Y más allá del cierre de Cristian Riveros, quien jugará la próxima temporada en el Sunderland inglés, la victoria comenzó a construirse en la figura de Enrique Vera, otro volante, de América de México. Otro que casi no la cuenta para la selección paraguaya. Porque ser representativo de una camiseta, más allá de las banderas, de las partidas de nacimiento, tiene sus cosas…

Enrique Vera apenas si pasó por el fútbol grande de Paraguay. Su historia se forjó en Ascenso, entre Resistencia y Sportivo Iteño. Tuvo un par de partidos en la Primera de Sol de América, a comienzos de este siglo, pero nada rimbombante. Por eso, cuando le salió una changuita de Ecuador, no lo dudó. Dejó su puesto de cadete en el Citibank de Asunción y se armó el bolso. Y mal no le fue. Hizo Aucas, Olmedo, Universidad Católica y la rompió en Liga de Quito, donde ganó la Libertadores (2008), la Sudamericana (2009) y la Recopa (2009). Tanto éxito obtuvo en el país tropical que, a los paraguayos, casi se les da vuelta la taba… “A comienzos de 2007, Luis Suárez, que me había llevado al Aucas y ya dirigía a Ecuador, me ofreció jugar para la selección. Tenía los papeles hechos cuando en marzo de eso año me citaron de Paraguay, que comenzaba el proceso del Tata Martino”, aseguró Rambert, como fue bautizado por su parecido físico (y de look) en sus comienzos como Sebastián Pascual, el ayudante de campo de Ramón Díaz en San Lorenzo que acumuló cuatro goles en ocho partidos con la Celeste y Blanca. Hoy por hoy, es Kike. Y Kike, quien supo probarse sin suerte en la Argentina, Suiza y hasta en Emiratos Arabes, le dio una gran manito a su país. Un país que tardó en convocarlo para su combinado. Aunque lo hizo a tiempo…

El partido fue, en un estadio semivacío, un monólogo paraguayo. A los 2’ nomás, Santa Cruz tuvo el primer gol en una mediavuelta que el arquero Mucha sacó, con una gran volada, al córner. Era la muestra. Lo tuvo también Haedo Valdez, Da Silva, Lucas Barrios, Haedo Valdez… Y no sólo eran situaciones de gol, eh. La posesión de la pelota estaba 60-40 para los guaraníes. Hasta que, a los 26’, se hizo justicia. Barrios, desde la medialuna, le metió un preciso pase frontal a Vera quien, marcado por dos defensores, entre ellos, definió con tres dedos a la salida en vano de Mucha… Era su tercer gol en la selección desde su debut contra México, el 25 de marzo de 2007 (ya lleva 31 juegos). Pero, más allá de sus gritos amistosos ante Omán y Grecia, lo pondrá en su mesita de luz y lo ubicará cerquita de su doblete al Real Madrid en el Bernabeu con la Liga de Quito el día de la presentación de Cristiano Ronaldo…

El primer tiempo se fue sin que Eslovaquia patease el arco (tuvo un cabezazo a los 36’ de Salata que, justamente, fue un cabezazo: de patear ni hablar). Ah, y con el segundo de Paraguay que no llegó porque Mucha le sacó a Santa Cruz un mano a mano letal. El complemento asustó un poquito. Los guaraníes retrocedieron porque sí y cedieron la pelota. A los europeos, todavía golpeados por el empate en el descuento que le asestaron los neozelandeses, igual no se les caía una idea. Por eso, los de Martino fueron al frente una vez más. La mejor manera de defender el gol de ventaja era convirtiendo el segundo. Vera tuvo la chance de meter un doblete con un cabezazo de pique al piso que pasó pegado al palo; Aureliano Torres buscó de media distancia y el travesaño vio al tiro de cerca. Pero el respirador artificial se lo retiraron recién a falta de cinco minutos cuando Riveros, desde el punto penal tras una serie de rebotes, fusiló a Mucha.

Paraguay quedó a la Vera de octavos de final con muchas caras conocidas. Justo Villar (ex Newell’s), Morel Rodríguez (ex San Lorenzo y Boca), Carlos Bonet (ex Atlético de Rafaela), Paulo da Silva (ex Lanús), Alcaraz (ex Racing aunque no llegó a debutar en Primera) y Lucas Barrios (ex Argentinos, Tigre y Tiro Federal) fueron titulares. Aureliano Torres (San Lorenzo) ingresó en el segundo tiempo. Y junto a Martino, Néstor Ortigoza (campeón con Argentinos Juniors), Jonathan Santana (ex San Telmo, Chicago, Almagro, River y San Lorenzo), Julio César Cáceres (ex River y Boca), Aldo Bobadilla (ex Gimnasia LP y Boca) y Denis Caniza (ex Lanús) lo siguieron desde el banco. Igual, lo de Enrique, jugador del partido según la Fifa, fue decisivo. Como aquel llamado del Tata cuando estaba a punto de nacionalizarse ecuatoriano… Y hoy canta el himno bien afinado. Como su grito de gol.

sábado, 19 de junio de 2010

Francia

"Acá hay un traidor"

Anelka fue echado del plantel francés luego de insultar a Domenech contra México: "Que te den por el culo, sucio hijo de puta”. El delantero lo niega... Y Evra, el capitán, lo banca: "El problema es quién le dijo todo esto a los medios".

El clima en Francia después de la derrota con México no es el mejor, claro. Pero no era muy distinto antes del partido. Nicolas Anelka, el delantero que eligió Raymond Domenech y por el cual dejó afuera a Thierry Henry, se la agarró fuerte con el DT en el entretiempo. Domenech le reprochó la poca predisposición para atacar y buscar la pelota, a lo que el Puma no se calló y respondió: “Que te den por el culo, sucio hijo de puta”. Ahora él lo niega...
Según reveló el diario L’Equipe, Domenech no se dejó insultar gratis y respondió: “Está bien, sales”. A lo que Anelka la terminó con un “sí, claro”. El delantero del Chelsea se quedó en el vestuario en el entretiempo y no fue ni al banco a ver el resto del partido, que finalmente Francia perdió 2-0. Por todo eso lo echaron del plantel. Chau Mundial para el Puma.

“El presidente de la federación, Jean-Pierre Escalettes, pidió a Nicolas Anelka, en presencia del capitán Patrice Evra, que presentara una disculpa oficial al público francés y retirara sus palabras a Raymond Domenech”, señaló el comunicado oficial. “Ante la negativa del jugador a presentar unas disculpas públicas, Escalettes tomó la decisión de excluir a Nicolas Anelka del equipo, en completo acuerdo con el entrenador y los miembros de la delegación oficial”, agregó.
Hasta el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, opinó sobre el tema: “Si los incidentes publicados esta mañana por la prensa son ciertos, que no sé porque yo no estaba allí, son inaceptables”. En conferencia de prensa, acompañado por Escalettes, el capitán Patrice Evra se puso del lado de su compañero: "El problema no es Anelka. Alguien le dijo todo esto a los medios. Acá hay un traidor".

Domenech mandó a la cancha a Pierre Alain Gignac, pero ese no fue el único conflicto. El DT puso desde el arranque a Yohann Gourcuff, que, según informaron, no se habla con Ribery y Anelka. Y William Gallas tuvo un cruce con un periodista, al que le levantó el famoso dedo mayor. Francia se prende fuego por dentro y se va despidiendo de Sudáfrica.

Camerun 1 - Dinamarca 2

Tu media naranja

Holanda festeja la victoria de Dinamarca: lo convierte en el primer clasificado para octavos. Eto'o, que había hecho el 1-0, puso un tiro en el palo. Camerún ya no tiene chances de avanzar.



No mereció la derrota Camerún, es cierto. Pero ahora poco le importa a la selección de Eto’o y compañía que ya prepara las valijas para volverse a su país apenas complete el grupo con Holanda el próximo 24 de junio. Es que los Leones se convirtieron en los primeros eliminados luego de caer por 2 a 1 ante Dinamarca. Y será justo ante Holanda, a quien clasificaron a octavos con su derrota, cuando le digan adiós demasiado rápido al sueño de pasar al menos a los octavos de final.


Fue un partido raro, en el que Camerún se puso arriba gracias a un error de la defensa danesa que Eto’o aprovechó al máximo pero que después no logró sostener. Fue superior en el juego y dispuso de las mejores situaciones, pero sus tremendos errores en la última línea terminaron definiendo su futuro. El empate llegó en un momento justo para Dinamarca, porque Eto’o complicaba cada vez más a una última línea que tampoco dio mucha seguridad. Con esa paridad cuando recién se jugaba media hora de la etapa inicial, Dinamarca se sintió capaz de torcer el rumbo y así lo hizo. Apenas un cuarto de hora se habían jugado del complemento, cuando el volante de Ajax, Rommedahl, hizo una jugada de pizarrón y puso arriba a su selección. Ese golpe fue de ko para Camerún, que intentó por todos los caminos pero que los nervios le ganaron a la tranquilidad para encontrar la definición.


Le dijo adiós Camerún a Sudáfrica. El Mundial ya se cobró su primera víctima y los octavos de final ya tiene su primer casillero completo. Holanda espera definir su ubicación para saber su próximo rival, mientras que los Leones ya piensan en un digno final.

Ghana 1 - Australia 1

Alemania así no Ghana

Los africanos quedaron primeros en el grupo al empatar con Australia. Y complicaron más a los germanos: para pasar a octavos tienen que ganarles en el último partido. Serbia define con Australia.


Joachim Low, el técnico alemán, lo vio con sus propios ojos en el estadio de Rustenburgo y se volvió a la concentración con alguna preocupación: Alemania, gran candidato tras el debut con goleada, no la tiene fácil para clasificarse a octavos después de la derrota con Serbia. En el cierre está obligada a vencer a un Ghana que, a esta altura, no sólo es un rival más duro que ingenuo sino que es el mejor africano del Mundial.

Por más que se conformó con el empate y le faltó ímpetu para vencer a Australia, que jugó con diez desde la mitad del primer tiempo por la expulsión completita de Kewell (mano, roja y penal), Ghana no es un rival que permita respirar alivios en Alemania, sobre todo cuando la clasificación depende sí o sí de un triunfo. El equipo africano, que arrancó con un triunfo ante Serbia por el penal que vio Héctor Baldassi con su ojo biónico, otra vez recibió una mano (literal) del un rival para encaminar un partido que había empezado torcido tras el error de Kingson, quien dio un rebote largo tras un tiro libre frontal de Bresciano, que le picó antes al arquero, y dejó la pelota servida para el remate de Holman.

Australia, jugado por jugado, se animó a buscar el triunfo sobre el final del partido. Y casi lo consigue. Pero una tremenda doble tapada de Kingson, que primero atoró con lo justo a Kennedy y luego atenazó el cabezazo de Chipperfield, salvó a Ghana. Y, de paso, el morocho pagó el error de su primer tiempo. No le alcanzó el esfuerzo final. Y ahora Australia quedó complicada, porque no sólo tiene que ganarle a Serbia sino esperar que Alemania sea goleada por Ghana. Está más complicada, incluso, que Alemania.